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noviembre 5, 2018

Bohemian Rhapsody, homenaje fílmico para el gran Freddie Mercury

Manuel Hernández Borbolla

 

Una oda al genio de Freddie Mercury.

En esos términos se desarrolla Bohemian Rhapsody, película que retrata la vida y obra del vocalista de Queen, la mítica banda de rock inglesa.

Lo mejor de la película es, sin duda, el extraordinario casting y la caracterización de los personajes, los cuales facilitan que el espectador se involucre de inmediato con la historia. La elección del elenco deriva en las notables actuaciones de Rami Malek en la piel de Mercury, y Gwilym Lee, quien interpreta a un convincente Brian May, guitarrista de la banda. Un efecto, también muy bien logrado, es la interpretación de Ben Hardy interpretando al baterista Roger Taylor, y Joseph Mazzello como el menospreciado bajista John Deacon.

La dirección de Bryan Singer resulta discreta y poco atrevida, muy ajustada a los cánones del cine comercial estadounidense. Lo mismo ocurre con la fotografía y el guion, cuya medianía se ajusta a los parámetros estándar de Hollywood. En síntesis, una película poco propositiva que sale a flote gracias a los personajes.

Pero más allá de cuestiones cinematográficas, la cinta deja un buen sabor de boca al retratar la esencia de Freddie Mercury, ese genio indomable que llevó a niveles insospechados la ópera rock con su indiscutible talento escénico. Un artista en toda la extensión de la palabra, uno de los más grandes genios musicales que haya visto el mundo en el último siglo, capaz de desafiar los cánones de su época con su atípica potencia vocal y las excentricidades propias de un ser atormentado que luchó siempre por encontrar su lugar en el mundo.

 

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