Millennials, los nuevos migrantes internos que llegan a la CDMX
La CDMX es un centro vital para la actividad política, económica, educativa y de desarrollo para las y los mexicanos que ven en ella miles de oportunidades, pero ¿a qué costo?
Las filas en los cines, el supermercado, los bancos, las oficinas gubernamentales, las tortillas y hasta la escuela son indicadores de la densidad poblacional de este monstruo llamado Ciudad de México que cuenta -nada más y nada menos- con un estimado de casi 9 millones de habitantes.
Y es que a pesar de los intentos en distintas etapas de la historia por “descentralizar” a la CDMX, ésta sigue representando uno de los destinos elegidos por los mexicanos para vivir. De acuerdo con el último censo poblacional con alcance nacional en 2010 -realizado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI)- 239 mil 125 personas declaraban haber migrado al entonces Distrito Federal en busca de oportunidades, no se espera que el indicador cambie mucho a futuro.
Millennials en busca de oportunidades: los nuevos habitantes de la CDMX
De acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO) el perfil de quienes dejan sus lugares de origen para vivir en la capital -fenómeno identificado estadísticamente como inmigración interna– se compone de población joven y adulta joven entre 12 y 35 años que a su vez se divide en dos ramas.
La primera de ellas se integra por los jóvenes que trabajan en alguna actividad económica de sectores secundario o terciario (trabajadores o empleados) y que cuenta con un mayor nivel educativo que los sectores no migrantes. Este grupo representa el 19% de la población económicamente activa nacional. Mientras que la segunda rama se encuentra aún en edad escolar y busca en la ciudad acceso a la educación.
Se estima que en el próximo ciclo escolar 1 de cada 6 estudiantes del nivel superior provendrá del resto de los estados.
A ellos se suman los nativos de la Ciudad de México, que deciden -o se ven forzados- a dejar sus hogares familiares y emprenden la vida independiente en esta gran ciudad. La mercadotécnica ha definido a este grupo de edad, colocándole el ya conocido apodo de “millenials” por haber nacido en las últimas décadas del siglo XX y visto pasar el milenio cuando eran niños.
La casa: mejor con rommies
Los millenials que buscan oportunidades en la CDMX migran solos y, en el corto plazo, no aspiran a poseer un bien inmueble por lo que han cambiado la forma en la que interactúan con la ciudad. Con un menor acceso a la propiedad, y un mayor acceso a las redes sociales estos jóvenes han reanimado el mercado inmobiliario con un nuevo auge de las rentas.
Buscando zonas seguras y cercanas a sus centros educativos o de empleo, los millenials han trazado un nuevo mapa de los costos de renta. La “gentrificación” (o rehabilitación de espacios) de distintas zonas de la ciudad motiva precios elevados en zonas estratégicas. Las inmobiliarias invierten en nuestras colonias, transformando vecindades viejas en condominios de departamentos restaurados. Según el portal de rentas inmuebles 24 un departamento puede alcanzar fácilmente los 50 mil pesos en la colonia Condesa, cerca de 40 mil en Santa Fe y 30 mil en Del Valle Centro.
Estos costos motivan la renta compartida. Los “roomies” son aquellos desconocidos -que pueden fungir también como red de apoyo- y compartir gastos de alquiler y servicios (agua, gas, luz e internet). Bajo esta estrategia, habitar las mismas zonas de alta demanda tiene menor costo. La búsqueda de roomies ha popularizado páginas de Facebook o sitios digitales como dadaroom, que hacen un estimado:
El promedio de la renta de un departamento compartido es de 5 mil 900 pesos por persona

Transporte: ¿hay lugares?
Si la suerte o la gentrificación no los favorecen, la siguiente preocupación de los millenials será transportación. Nuevamente, optarán por no tener vehículos propios y preferirán usar servicios de transporte privado -de preferencia de aplicación- o transporte público.
La CDMX se mostrará noble, pues según el Indice de Movibilidad Urbana del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), los chilangos contamos con logística suficiente como para elegir entre varias opciones públicas para el traslado. Nuestra red de transporte es diversa (multimodal), incluye al Sistema de Transporte Colectivo Metro -es uno de los más grandes y complejos de la ciudad-, al Metrobús, el trolebús, las redes de autobuses concesionadas, el tren ligero y la red Ecobic; sin embargo, ante la densidad poblacional y la predilección por el automóvil la inversión estatal nos parece es insuficiente.
Así, los costos en transporte varían según el poder adquisitivo. Entre la movilidad pública subsidiada por el Estado y las iniciativas privadas de transportación -no solamente de automóvil, también de bici y monopatín-.
Dicho lo anterior, se estima que los habitantes de la CDMX invertimos cerca de 800 pesos en transporte por mes
La relación entre rentas y costos de transportación determina algunas combinaciones: rentas altas cercanas a los centros de trabajo vs mayor inversión en transporte, pero una renta más baja. Esta particularidad arroja luz sobre otro fenómeno: el crecimiento del área metropolitana.
En la actualidad esta demarcación geográfica es habitada por 20 millones de personas (CDMX más municipios del Estado de México). El costo real de vivir en las zonas conurbadas es distinto: el tiempo invertido en la transportación, según CONAPO pasamos entre 30 minutos hasta 2 horas en los traslados entre la casa y el trabajo o escuela ¿para qué queda tiempo?
¿Y si pedimos comida?
La Canasta Básica determinada por el Consejo Nacional para la Evaluación de la Pobreza es de mil 559 pesos, con corte al mes de abril y sin contemplar el aumento de 15 productos anunciado por Andrés Manuel López Obrador; con estos cambios, señala la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, la canasta podría incrementar hasta los 5 mil pesos.
Actualmente el costo promedio que un ciudadano mexicano de clase media invierte en una despensa al mes es de 2,800 pesos, aunque cadenas de supermercados como Walmart de México y Centroamérica dispongan estrategias de precios bajos con marcas propias como Great Value para el abastecimiento de la despensa básica, así como campañas que refuerzan las opciones de compra en productos que requieren mayor poder adquisitivo, como tecnología y hogar.
Gastos complementarios
Sin embargo, los estimados deben adecuarse a los cambios en los hábitos de consumo de los millenials, quienes, de acuerdo con un estudio realizado en 2018 por la Procuraduría Federal del Consumidor, invierten el 34.1 % de sus ingresos en alimentos, bebidas y tabaco, sin considerar costos extra en función del entretenimiento, cuidado personal, atención médica, entre otros.
Los millenials a los que nos referimos invierten poco más de 12 mil pesos al mes en una vida independiente: vienen solos a la ciudad o se enfrentan solos a ella, pero requieren de dos a tres compañeros de vivienda para costearla; habitan alrededor de 10 horas al día en oficinas y negocios, pero llegar a éstas les cuesta de dos a tres horas extra.
A cambio, obtienen la promesa de la certidumbre económica o los medios para salir a obtenerla.



