Caleidoscopio, la magia de la arquitectura orgánica en el Nido de Quetzalcóatl
Estefanía Santos
En las cercanías de Ciudad Satélite nos adentramos al nido del arquitecto Javier Senosiain, lugar donde la fantasía y la realidad van de la mano para sentirte en sintonía con la naturaleza y regresar al origen de la vida.

El origen del Nido de Quetzalcóatl
El proyecto original es un conjunto de departamentos que se convirtió en un parque orgánico para conservar las vistas. Inspirado en su Casa Orgánica, en la que vivió por muchos años con su familia, el arquitecto Javier Senosiain quiso regresar a la esencia de nuestro ser: en sus palabras, al embrión dentro de nuestra madre.

La arquitectura ha imitado, hace mucho tiempo atrás, la sensación y las geometrías de un bebé en el vientre de su madre, desde que los nómadas pasaron a vivir en cuevas hasta las formas de la arquitectura griega con proporciones perfectas del número áureo; estás formas que nos causan paz y tranquilidad al vivirlas. En alguna de las clases del arquitecto Senosiain, nos comentaba que en algún momento dejamos esta forma de vida atrás y entramos en un ciclo gobernado por los medios de consumismo desmedidos. Comenzamos a vivir en un cuadrado y dejamos atrás todas estas formas en las que nos sentimos seguros.

El arquitecto explica esto diciendo que cuando nacemos y estamos en la incubadora estamos en una caja de cristal; crecemos en una caja de concreto en la búsqueda constante de estas formas con curvas y al final, morimos en una caja de madera. Por eso nace su forma de interpretar la arquitectura orgánica, guiado por el sentimiento de cercanía del ser humano a la naturaleza. Así surgen estás líneas curvas que generan recorridos interesantes repletos de luz y color.
El Nido de Quetzalcóatl
Entradas de luz cenital por domos y enormes ventanales que integran el interior con el exterior, atrevidos colores que juegan con la luz y geometrías con mosaicos.
El parque se divide en los diferentes reinos: está el animal, vegetal y mineral; aún sigue en construcción el reino animal, pero ya puede visitarse para encontrarse con invernaderos de fantasía, un audiorama bajo tierra con una divertida muestra visual de minerales bajo luces de color y próximamente una granja que muestra diferentes especies de animales, como vacas en enormes pastizales.

Si pones atención a los guías te puedes llevar una planta con una maceta de fibra de coco. Los guías te llevan a admirar el hermoso invernadero y ver reflejados en el agua los colores producidos por el vitral central.
La experiencia al recorrer este parque temático es impresionante y nos invita a reflexionar acerca de la forma de vida que llevamos y el cuidado al medio ambiente; nos hace pensar, también, en cómo la conexión del ser humano con la naturaleza es prácticamente una necesidad, la cual menospreciamos y de la cual echamos en falta para ser realmente felices.
Es verdad que actualmente la entrada al parque no es completamente libre, sin embargo, se planea que próximamente abra sus puertas al público en general. Si estás interesado, déjanos un comentario y cuéntanos qué te parecería visitar el Nido de Quetzalcóatl.
















