Gato con Lentes

Sí son compatibles Ecología y el Crecimiento Económico


26 noviembre, 2018 @ 3:38 pm

Sí son compatibles Ecología y el Crecimiento Económico

“El cambio climático representa un reto único para la economía,

pudiendo afirmarse que es el mayor y más generalizado fracaso del mercado jamás visto en el mundo.”

 

Para Nicholas Stern, presidente del Instituto de Investigación Grantham sobre Cambio Climático y Medio Ambiente en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, sí existe compatibilidad entre una reducción de gases de efecto invernadero y el crecimiento económico.

Vayamos por partes. El crecimiento económico se traduce en un aumento continuo de la producción de toda clase de bienes y servicios. Para producir los bienes que utilizamos y consumimos día con día, se necesita una abrumadora cantidad de energía, energía que la humanidad obtiene, en su mayoría, por medio de la quema de petróleo, carbón y gas natural, que representan casi el 90% de las fuentes de energía. Es decir, la economía mundial tiene como base fuentes energéticas altas en carbono. Este crecimiento, constante y continuo, produce toda clase de contaminantes para el medio ambiente, sobre todo gases de efecto invernadero.

Para muchos, crecimiento económico es sinónimo de contaminación y deterioro del medio ambiente, es decir, la actual economía mundial basada en la expansión del capital es incompatible y diametralmente opuesto con el cuidado del medio ambiente. Esta afirmación no es fortuita si analizamos los datos; desde antes de la revolución industrial (período de un capitalismo incipiente) el nivel de gases de efecto invernadero, principalmente CO2 (dióxido de carbono), en la atmósfera era de 280ppm (partes por millón), en el 2006 era de 430ppm. Niveles actuales de estos gases no se veían en la tierra desde hace 3 millones de años. Hay una fuerte correlación entre emisiones de CO2 y crecimiento económico.

Antes de continuar, es importante señalar que Estados Unidos y Europa son responsables (o culpables) de alrededor del 70% de todas las emisiones de CO2 desde 1850 hasta nuestros días, mientras que la aportación de los países en desarrollo, en todo su conjunto, es inferior a 25%. Por lo tanto, estos países tienen una alta culpabilidad del cambio climático actual. Es responsabilidad de estas naciones participar, activa y comprometidamente, en la reducción de gases de efecto invernadero.

Aún con una gran expansión en el uso de fuentes alternativas y renovables de energía, éstas representarían para el 2050, menos del 50% de las fuentes de energía. Pero ¿por qué la reducción de la dependencia de fuentes altas en carbono no es viable? Simplemente porque no son competitivas o rentables.

Resulta, entonces, impensable que bajo el modo de producción capitalista moderno se logre una reducción de los gases de efecto invernadero, incluso, todo apunta lo contrario.

Tanto se ha advertido sobre la necesidad de reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y tanto se ha ignorado, que ya hay consecuencias que son inevitables y que la sociedad deberá enfrentar y adaptarse. Sin embargo, para Nicholas Stern, hay una forma de reducir estos estos efectos del cambio climático y que las economías sigan creciendo.

Para esto, se debe entender lo siguiente: Los especialistas en materia de cambio climático afirman que la tierra tiene una capacidad natural de absorber el CO2 y otros gases de efecto invernadero de la atmósfera. Es decir, un nivel de estabilización de emisiones de CO2 que el planeta tierra puede soportar y que, además, reduciría los efectos adversos del cambio climático. Este nivel de estabilización ronda entre los 500 y 550ppm, niveles mayores de partículas de carbono en la atmósfera significarían costos mayores, sociales, económicos, climáticos. Actualmente ya se han alcanzado los 400ppm.

Para Stern, es necesario que los países sustituyan paulatinamente su dependencia de carbono y el mundo en su conjunto no sobrepase el límite de 500-550ppm. Es decir, hay una posibilidad.

Nicholas Stern ha propuesto lo siguiente:

  • Reducción de la demanda de bienes y servicios intensivos en emisiones
  • Mayor eficiencia, que puede reportar ahorros económicos y reducción de emisiones
  • Medidas relativas a emisiones no energéticas, tales como evitar la despoblación forestal
  • Uso de tecnologías más bajas en emisiones de carbono para fines de alumbrado, calefacción y transporte.

Lamentablemente el informe donde Nicholas Stern expuso sus ideas fue en el año 2006. Actualmente no parece que los países y, principalmente, las economías desarrolladas, quieran contribuir de manera enérgica y directa a alcanzar los objetivos de reducción de emisiones de carbono (el caso de Donald Trump).

Niveles por arriba de 700ppm (si todo sigue igual, es probable que se alcancen) someterán a la vida en la tierra a condiciones extremas y desconocidas.

Parece ser que hasta que se alcance dicho nivel y la vida en nuestro planeta, tal y como la percibimos en nuestros días, sea ya un recuerdo muy lejano, la humanidad finalmente cambiará su estilo de vida, más a fuerza que por voluntad. Aunque ya sea tarde.

Egresado de la carrera de Economía en la UNAM; interesado, principalmente, en la problemática ambiental.