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agosto 31, 2018

¿Qué hay detrás del paro en CCH Azcapotzalco?

Jorge Romero

Sobre la situación del Colegio de Ciencias y Hunanidadeds (CCH) Azcapotzalco se han escrito muchas cosas. Existe la tendencia a mirar románticamente al movimiento de jóvenes que ha tomado las instalaciones, quizás porque nos recuerdan nuestros aguerridos y fundados años de juventud, así como nuestras contribuciones personales a la Universidad o al Politécnico -la huelga del 99, el movimiento del Poli del 2002-.

Nada más alejado de la realidad. Las protestas en Azcapo iniciaron como una genuina y legítima demanda de estudiantes que protestaban por la falta de cobertura de profesores frente a grupo y por la eliminación de las expresiones gráficas de los jóvenes plasmadas sobre unas mamparas, a las que se dio mantenimiento.

En ambos casos, la ex directora María Guadalupe Cárdenas confirmó que se tenía cobertura del 99% de los profesores y donó pintura para que los estudiantes recuperaran sus espacios. Sin embargo, y en esto radica la crisis del conflicto, la sección 56 de la Asociación Autónoma del Personal Académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (AAPAUNAM) infiltró a un grupo de anarquistas autodenominado Los Contras (los cuales son ajenos a la institución), para que se apoderaran de la organización estudiantil.

En breve, los estudiantes fueron relegados de su propio movimiento, justo en el momento en que se establecía una solución pacífica y la programación de la apertura de la escuela. Ustedes se preguntarán: ¿Por qué AAPAUNAM estaría interesado en la remoción de la titular? Porque con la anterior administración AAPAUNAM recibía grupos para repartir de manera discrecional, a cambio de prebendas políticas y económicas.

La administración impugnada rechazó entregar grupos al sindicato y estos como represalia apoyaron con asesoría y donativos económicos a los inconformes, y contrataron a Los Contras con la finalidad de escalar el conflicto. Los Contras son un grupo encargado de desestabilizar direcciones de cualquier plantel del Colegio. Se les ve reventando las marchas y manifestaciones de la sociedad civil y entre sus máximos logros se encuentra incendiar la dirección de CCH Naucalpan y la puerta de Palacio Nacional en 2012.

Rectoría envió una señal equivocada. Los profesores del Plantel sabemos que se ha atentado contra la institucionalidad de nuestra Universidad y nos sentimos indignados porque un grupo de 40 personas, en su mayoría ajenas al Plantel, se abroguen para sí el derecho de decidir e incidir en la vida político-académica de 14 mil integrantes de la Comunidad de Azcapo. Graue en miras de su reelección está debilitando al bachillerato, porque, según se constata, remover directores se convertirá en el deporte de temporada, cuando se afecten los intereses económicos del sindicato. Sindicato blanco y corrompido.

Imagen: ElSoldelBajío